EL ARTE DE CREAR ARTE

La transformación de una idea al mundo físico, la alquimia moderna, dar vida a la imaginación para obtener un objeto tangible, una pieza perdurable en el tiempo, una obra que se revaloriza.

El arte no es solo un artículo de lujo únicamente al alcance de unos pocos, el arte existe en todos y cada uno de nosotros, guardado como un tesoro en nuestro interior, una semilla que cada cual germina a su manera y que todos tenemos la suerte u oportunidad de disfrutar, tanto quien lo crea como quien lo admira.

Aquel que dedica su tiempo y esfuerzo confiriendo vida a esa fuente de fluidez interior, no solo está trasformando parte de su existencia en tiempo ocupado o entretenimiento, y procurándose así mismo una satisfacción personal, sino que está dando a conocer su alma al resto del mundo para que todos puedan disfrutar aunque solo sea de observarlo, y dejarse llevar por los colores, las formas las texturas… indagar en uno mismo y en el artista y comprender o sentir lo que ello transmite.

Desde el principio todo es una idea, que como cualquier cosa, tiene un proceso de fluidez desde el interior hasta donde cada uno sea capaz de llegar, con sacrificio y dedicación. A veces es necesario años de experiencia, mucha imaginación y también quizás un don espacial para lograrlo. Otras veces, solo con sentir amor y simplemente dejarse llevar es suficiente.

Ver más allá de lo que algo nos ofrece en un primer momento, de lo que una idea nos revela al principio, o a la dirección a la que el proceso creativo nos está llevando y redirigirlo, puede ser un gran viaje, en el que el artista pasa por varios procesos de realización personal.

Pero existe un valor que también es muy importante para el artista en vida. El valor económico es un incentivo necesario para que esa obra y el autor se completen de algún modo. El valor económico y el valor espiritual van unidos, y toda obra creada con amor desprende partículas de vida, cada hora empleada en la transformación o la creación de una pieza artística, está compuesta no solo de minutos y segundos sino que también de momentos de lágrimas y sudor, de ilusión y efusividad, también de decepción y dolor, de heridas y errores… pero es ese cumulo de contradicciones la que da el fruto, y es el motivo por el cual todo merece la pena.

Visto desde el punto de vista realista, el arte es un artículo de lujo, ese objeto que ocupa espacio en algún hogar, y que la mayoría de las veces, no tiene función alguna más que la de ser visto, o no, por todo aquel que tenga la curiosidad de mirar. El arte suele ser caro, y al no dar una posible opción utilitaria, fácilmente puede quedarse al margen a la hora de invertir nuestro dinero.

Este pensamiento tan erróneo está bastante arraigado en el pensamiento humano hoy en día debido a que la situación económica de muchas personas no les permiten poder adquirir el arte que en muchas ocasiones admiran y valoran, Y también de algún modo está solamente comprimido en los museos o colecciones de personas con suficiente economía para darse el capricho. Pero el arte, no solo se encuentra en esas habitaciones repletas de cámaras y seguridad… hoy en día, hay miles de personas dedicadas en cuerpo y alma a crear arte, y este es asequible al mundo entero aunque aún no lo suficientemente valorado como tal.

He de decir, que quien le compra una escultura, un cuadro un grabado etc… a un artista “común”, está adquiriendo algo que a parte de su significado y su valor artístico, tiene un valor que se revaloriza en el tiempo, y que de por si esta envuelto con una capa protectora que lo preserva en el tiempo, ya que es muy probable que pase de generación en generación. Tus hijos conservarán esa obra, y los hijos de tus hijos, o será revendida y quien la adquiera admirará de otra manera de como tú o tus hijos la admiraron y cuidara y así otros la heredaran.

Gracias a ti, el alma de un artista y su firma como ser humano, también perdurara con ella, y un día el valor económico que tuvo, dejara de ser protagonista y los recuerdos ocuparan su lugar.

Cuando un artista termina una pieza y ha de otorgarla un precio, un valor económico, no solo pone sobre el papel el tiempo, también pone todo lo demás… muchas veces es imposible y otras es más fácil, de una forma u otra, el valor es el que merece y por el cual el artista merece ser pagado.

Valorar el arte o al artista, no solo queda en la belleza y cualidades de obra y creador,  con ovaciónes y palabras de admiración. El arte cambia el mundo, ayuda a cambiarlo y contribuye a la fluidez del alma adquiriendo una pieza de un artista y revaloriza su historia.